Informe primera parte
El último informe demostraba que las cosas iban según lo planeado. El resumen ejecutivo era breve. El agente miró la nube de letras negras, decidió que con un vodka sería más fácil, volvió cinco minutos más tarde con un vaso. El sillón, los anteojos, la lectura. El primer mencionado era Jaime: una vez que salió de la cárcel, volvió a casa de su madre. Las rentas alcanzaban, no buscó trabajo, pero se hizo habitué de los bares de la calle Institución. Pacos de civil lo vigilaban por si caía de nuevo, pero Jaime no se movía. Cuentas discretas de un trago cada noche, amistad con el barman y luego con el dueño. Ellos lo ocultaron una vez que una señora llegó con una especie de protesta: el informe describía carteles, consignas, la intermediación del dueño y la retirada digna de Jaime por una entrada lateral. Los pacos se aburrieron al poco tiempo, Jaime alternó las noches solitarias en el bar con la visita y la conversación, indiscernible, con distintos hombres jóvenes que llegaron a buscarlo. Eran jóvenes, no se conocían entre ellos, al menos tres eran periodistas. Presumiblemente le preguntaban por su pasado, por sus malas decisiones y por lo que había llegado a aprender. Presumiblemente Jaime les negaba amablemente toda información. Uno de ellos era, sin que Jaime ni los pacos lo supiera, un agente.
1 comentario:
prefiero el papel. el papel a esto aunque, de ningún modo podría escribirte esto ni nada, nada de nada.
no entiendes de qué hablo. sólo te digo que me gusta como se ve enmedio así, todo junto.
y sí, hay de todo por acá. de todo y más.
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