domingo, julio 29, 2007

Trama

Queremos un mundo mejor, dijo el agente 16.6.82, antes conocido como Jaime Guzmán

Mónica Echeverría, madre de Carmen Castillo, que perdió el hijo de Miguel Enríquez cuando lo mataron a él, escribe un libro sobre los Edwards y dice que deben pedir perdón.

http://www.lnd.cl/prontus_noticias/site/artic/20051105/pags/20051105174943.html

domingo, julio 15, 2007

Santa Teresa

Tori Amos canta sobre Ciudad Juárez. En Ciudad Juárez ellas están viviendo, están cantando, están trabajando duramente para mantener a sus hijos. En Ciudad Juárez ellas están siendo mujeres, mangíficas mujeres. Con esos cabellos largos, esos rasgos con una belleza que despierta el hambre y a la vez la tranquilidad, con esas voces frescas que vienen de otro tiempo, con esos olores que varían de lo amable y lo salvaje, con esos ojos que a nosotros, los hombres, nos hechizan sin más, porque así está hecha la biología y así está hecho el mundo. Mujeres. Pero en Ciudad Juárez están muriendo, y están siendo torturadas, y alguien les está cortando el pezón y las está utilizando como un trapo sucio para masturbarse, y esa violencia está en lo más hondo de nuestro corazón, de nuestra literatura de machos, de nuestro maligno falo, de nuestra desmesurada hambre. Y Javier Crocek, hundido en su penumbra que nadie ve de cerca, en su diminuto mundo donde nunca deja de ser un adolescente, en su asma y sus uñas comidas y dedos mordidos y cortes de cuchilla en la cadera para poder respirar, para superar la angustia que lo abraza como una ninfa hecha de gilletes, acostado en su cama mirando el techo y mirando el computador, con el cerebro agotado y casi mudo, piensa una y otra vez en las muertes de Ciudad Juárez. Y le duelen, le duelen, por la mierda, le duelen como el infierno, le tocan los bordes del ajado corazón, le devoran el colon en llamas, le dicen: estás muriendo, Javier, te están matando y torturando, pero tú también estás matando y torturando mientras estás ahí, tirado e inútil preguntándote cuál es tu diagnóstico. Ya te lo dije una vez, drugstore cowboy, tú no te vas a sanar, y mientras sigas enfermo los ladrones de los que eres creador y cómplice y víctima vendrán a llevarse los pezones y la virginidad y la vida de esas mujeres que amas. De todas las mujeres del mundo a las que nunca podrás proteger, drugstore cowboy, pendejito egoista, mentiroso del alma. Tú no te vas a sanar, Drugstore Cowboy, y el mundo no tiene consuelo.
Mentira.
No tengo un mantra ni tengo un nombre, responde Javier Crocek, pero lo que dices es mentira, y te lo voy a demostrar. Se para, se sienta frente al computador, escribe el punto final...